Ni ‘capitalismo verde’ ni justicia medioambiental
DURBAN: Más capitalismo salvaje y contaminante
Se acaba de celebrar la XVII Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático en Durban (Sudáfrica). Si bien es cierto que es criticada por los expertos sin embargo no se vislumbran otros foros que propicien acuerdos intergubernamentales para mitigar el calentamiento del planeta. Como ya es sabido, la reunión ha acabado una vez más en fracaso, aunque hay quien ve el vaso medio lleno. De su desarrollo se pueden extraer algunas reflexiones.
CONCLUSIONES
Se decidió iniciar una negociación que debe conducir a un acuerdo global de reducción de los gases de efecto invernadero en 2015. Nuevamente se utiliza la fórmula de manifestar ‘buenas intenciones’ durante los debates de la Conferencia pero que se concretarían ‘ad kalendas graecas’. El pacto puede ser un protocolo que entraría en vigor en 2020, demasiado tarde, según los expertos, para detener el Cambio Climático.
Sobre el protocolo de Kioto cuya vigencia acaba en 2012: se renueva el periodo de cumplimiento, ahora no obstante sólo se obligan 34 países después de que Rusia, Canadá y Japón hayan abandonado. Los proyectos que permiten descontar emisiones en países de origen han sido prorrogados. Se denominan proyectos de desarrollo limpio. Los proyectos para capturar ‘in situ’ y enterrar CO2 procedentes de las térmicas que utilicen carbón también se equiparan a los anteriores.
El fracaso de Durban representa un jarro de agua fría para las expectativas de un ‘capitalismo verde’. Se sigue con la perspectiva de mercantilizar la naturaleza. Sin embargo China, la mayor potencia emisora de gases, está imponiendo un marco exento de normas que aleja la perspectiva de sustituir el actual modelo energético contaminante que conduce hacia la catástrofe del cambio climático.
El fracaso de Durban acentúa las injusticias que se cometen contra los más pobres (naciones y pueblos) y que se derivan en catástrofes que el Cambio Climático está propiciando: inundaciones, sequías, hambre, enfermedades, migraciones climáticas. Los intentos negociadores de los países más amenazados por lo que ya es una realidad catastrófica se han visto neutralizados y boicoteados por los gobiernos de los países más contaminadores, quienes intentan obviar su responsabilidad histórica por el cambio climático.
Una vez más los intereses privados más salvajes, los mercados y sus gobiernos títeres impiden un avance hacia la solución, incluso la timorata solución de Kioto ha quedado vaciada de contenido. Esta actitud de inmovilismo de los países más contaminantes contrasta con la rapidez que en 2008 los gobiernos occidentales mostraron para rescatar bancos de la crisis financiera.
Ante la falta de voluntad política para hacer frente a lo que a la Humanidad se le viene encima tenemos que organizar las resistencias, facilitando los encuentros, las confluencias de intereses entre los diferentes sectores populares afectados por el Cambio Climático.
La vida de los seres del planeta (humanos y no humanos) tiene que estar por delante de los mezquinos intereses del capitalismo más salvaje: los intereses de la industria más contaminante y los sectores de los combustibles.
Josep Maria Gil M
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