La izquierda a la izquierda del PSOE tiene una gran dificultad en superar la disgregación. Esta debilidad le genera diversos escenarios de crisis. El propio sistema electoral propicia esta crisis con su falta de proporcionalidad. Además es determinante la debilidad y en parte aislamiento de la propia IU, que ve reducida continuamente su influencia política, desarticulada su capacidad de dirección estatal hegemónica sobre la izquierda alternativa, cada vez con dificultades para establecer lazos con los sindicatos, los movimientos sociales e incluso el 15 M.
Esta débil influencia política en la arena social y ciudadana es el terreno en el que se produce una reacción de los distintos aparatos autonómicos de las federaciones de IU, con la dificultad de movilizar IU. Subsiste una doble tendencia a instrumentalizar IU en un intento de fortalecer el PCE o a potenciarla insertada en la base social actual, dualidad que neutraliza abiertamente y choca con la orientación de refundación de la izquierda promovida por la propia IU.
La dirección de IU sigue con grandes dificultades para establecer en la práctica una orientación propia y vive sometida a los continuos bandazos de las direcciones de las federaciones y de segmentos federales. La orientación política convive con una tendencia abierta a una ampliación de alianzas hacia todos los sectores de la izquierda alternativa, u otra tendencia que sólo ve o quiere alianzas exclusivamente con quienes los consideran su izquierda y los movimientos sociales, que por otro lado les ignoran. La política coyuntural ha aflorado un "neo-dos-orillismo" en los votos con consecuencias políticas perniciosas, que han permitido al PP acceder al gobierno autonómico de la Junta de Extremadura (con el voto de abstención de diputados "IU-PCE" y diputados "IU-llamazaristas"), y al gobierno de la Diputación de Álava (con votos a su misma lista EBB, del sector "IU-llamazarista").
El proceso de crisis continuada sin resolver y de disgregación se completa con la autonomización del sector llamazarista de IU, en proceso de inscribirse partido (Izquierda Abierta), la constitución de Equo a partir de los sectores verdes y ecologistas, y las maniobras de ICV no sólo para evitar la hegemonía de IU, sino para articular otra alianza con todos los sectores de la izquierda alternativa que minorice o aísle en su caso a IU, estrategia sostenida y alimentada desde el Partido Verde Europeo. Ello entorpece antes de las elecciones la constitución de un frente amplio como el propuesto por Llamazares, abierto a una alianza con BNG, Batzarre, CHA, Compromís, ERC, además de IU e ICV-EUiA. Pero quizás deja la puerta abierta a la formación de un grupo parlamentario de la izquierda alternativa tras las elecciones, sobre la base de la correlación de fuerzas institucional que establezcan las elecciones. Añadamos la importante irrupción de Bildu en tendencia creciente en el País Vasco.
La tendencia que representamos LA AURORA-POR promovemos la propuesta de una gran coalición amplia y plural sin exclusiones, en las que IU sea de manera natural la fuerza que vertebra con su millón de votos.
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