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Cuando los bancos tienen prioridad

SinMuro, revista marxista del POR, publica un artículo de François Chesnais, economista marxista francés, extraido de su libro "Las deudas ilegítimas. Cuando los bancos tienen prioridad sobre las políticas públicas" (Raisons d'agir ediciones, 2011)
01 de Noviembre de 2011
Cuando los bancos tienen prioridad

En la primavera de 2010, los grandes bancos europeos, principalmente los bancos franceses y alemanes, convencieron a la Unión Europea y al Banco Central Europeo (BCE) de que el riesgo de impago de la deuda pública de Grecia ponía sus balances en peligro. Solicitaron ser protegidos de las consecuencias de su gestión. Los principales bancos europeos recibieron un fuerte apoyo en el otoño de 2008, cuando la quiebra de Lehman Brothers en Nueva York llevó la crisis financiera a su paroxismo.

Desde su rescate, no han eliminado todos los activos tóxicos de sus cuentas. Sin embargo, han continuado haciendo inversiones de alto riesgo. En algunos bancos el menor incumplimiento de pago significaría la quiebra. En mayo de 2010, se organizó un plan de rescate, con un componente financiero y de austeridad presupuestaria drástica y de privatización acelerada: fuertes recortes de los gastos sociales, disminución de sueldos de los funcionarios y reducción de su número; con nuevos sistemas pensiones, sean de capitalización o de reparto.

Los primeros países, como Grecia y Portugal, después de haberlas aplicado, han quedado atrapados en una espiral infernal cuyas víctimas inmediatas son las capas populares y los jóvenes. Afecta mes a mes a un mayor número de países de Europa occidental y el Mediterráneo, después de haber asolado a los países bálticos y  balcánicos. Es a los trabajadores, a la juventud y a la capas populares más vulnerables que se impone el coste del rescate del sistema financiero europeo y por lo tanto del sistema mundial.

¿Necesitamos los bancos en su forma actual? ¿Debemos seguir salvándolos?

Dos series de ideas estrechamente relacionadas nos son ofrecidas con firmeza, con algunos matices, tanto por el gobierno como por los dirigentes de la UMP (partido de Sarkozy en Francia), del Partido Socialista y de los partidos denominados centristas. Las primeras se refieren a la deuda pública, las segundas a los bancos.

Los "sacrificios" solicitados en materia de pensiones, la congelación salarial en la administración pública, los nuevos recortes drásticos en el presupuesto de educación, etc. etc., son necesarios, se nos dice, para que "la deuda de Francia sea honorable." Hay que evitar también que Francia no pierda la calificación AAA, dada por las agencias de calificación, y no sea obligada a pagar intereses sobre la deuda pública más altos de los que paga actualmente. En cuanto a los bancos, tienen funciones esenciales que cumplirían bien o, en todo caso, lo suficientemente bien como para que sea necesario y legítimo acudir a su rescate cada vez que lo soliciten.

El mandato de "honrar la deuda", como el de ayudar a los bancos reposa sobre la idea de que las sumas, que representan el resultado de un ahorro pacientemente acumulado tras un trabajo duro, habrían sido prestadas. "La mayoría de los economistas, escribe un especialista en créditos que trabaja en los Estados Unidos, cree que los bancos son simples intermediarios entre depositantes y prestatarios. Otra forma de expresar esta creencia muy extendida es decir que los bancos captan el ahorro y financian la inversión. Por lo tanto, no hay más que un pequeño paso para concluir que una determinada cantidad de ahorro debe constituirse antes que una inversión pueda tener lugar "[1].

La realidad es diferente. Los préstamos de los bancos no guardan relación con el monto de los depósitos y el pequeño ahorro que les es confiado. Nunca han sido meros intermediarios. Desde su transformación en grupos financieros diversificados a las operaciones transfronterizas, lo son menos que nunca. Los beneficios bancarios proceden de sus operaciones de creación de crédito. Su origen se encuentra en el flujo de riqueza (valor y plusvalía) que se originan en las actividades productivas.

El camino del préstamo será diferente según el prestatario. En el caso de un Estado, pasa por los impuestos y el servicio de los intereses de la deuda pública. En el de una empresa, se trata de una fracción de las ganancias. En el caso de particulares y familias, es una porción de su salario o de su jubilación, que es absorbida por el interés que pagan por sus hipotecas o tarjetas de crédito. Cuanto más un banco presta, más altos son sus beneficios. Durante las últimas dos décadas, han ideado los medios que les permita hacerlo. Las "innovaciones financieras" han dado origen a una red muy densa de transacciones  interbancarias. Es a partir de estas "innovaciones" que los bancos han podido accionar lo que se llama "apalancamiento", es decir una relación de préstamos de capitales propios y depósitos disponibles cuya altura (incluso más de 30%) los coloca permanentemente en situación de gran fragilidad. Lo saben pero confían en sus gobiernos para asegurarles, en cualquier circunstancia y sin importar el coste social, una red de seguridad y, en casos extremos, la socialización de sus pérdidas.

El FMI publica cada seis meses más o menos simultáneamente dos informes importantes, uno sobre las perspectivas de la economía mundial y el otro sobre el estado del sistema financiero mundial. El primero atrae la atención de todos los economistas. El FMI presenta allí sus proyecciones macroeconómicas. Están pues en terreno familiar. El segundo no es leído más que por quienes, en el contexto de globalización comercial y financiera, dan importancia a las finanzas y a las crisis financieras. En enero de 2011, el FMI estimaba ya que una de las principales incertidumbres de la situación económica mundial mantenía que en Europa "la interacción entre los riesgos soberano y bancario se intensifica" [2]. El primer capítulo del nuevo informe sobre la situación del sistema financiero mundial confirma esta apreciación. Se centra en la vulnerabilidad de los bancos, especialmente los bancos europeos [3].

La apreciación del Director de Mercados Financieros y Monetarios de FMI es la siguiente: "Casi cuatro años después del inicio de la crisis financiera, la confianza en la estabilidad del sistema bancario mundial debe estar siempre completamente restaurada." Y subraya en relación a los bancos europeos: "Algunos bancos todavía tienen un ratio de apalancamiento demasiado importante, tienen insuficientes capitales propios, dada la incertidumbre sobre la calidad de sus activos. Estos débiles niveles de capitales propios de algunos bancos alemanes así como las cajas de ahorros italianas, portuguesas y españolas en dificultad los hace más vulnerables a nuevos chocs. "[4]

El papel de los bancos es suministrar crédito comercial (descuento de papel comercial a muy corto plazo) y préstamos a largo plazo a las empresas para sus inversiones. Este papel es vital para el funcionamiento del capitalismo. También lo sería para cualquier forma de organización económica basada en modalidades descentralizadas de propiedad social de los medios de producción que impliquen el recurso al cambio. El balance de tres décadas de liberalización financiera y de cuatro años de crisis presenta, en todo caso, la cuestión de la utilidad económica y social de los bancos en su forma actual.

Convertidos en conglomerados financieros, ¿los bancos tienen derecho a la ayuda de los gobiernos y de los contribuyentes cada vez que sus balances son amenazados por causa de sus propias decisiones de gestión? Mucha gente empienza a dudar de ello. A veces lo expresan, como lo ha hecho Eric Cantona [futbolista francés que ha tenido su hora de gloria en Francia e Inglaterra, y que ha llamado a una retirada de los depósitos bancarios en diciembre de 2010], en formas que los medios de comunicación no pueden ignorar. No destruir los bancos, sino aprovecharlos para que puedan realizar las funciones esenciales que son en principio las suyas, es la respuesta que doy con otros, entre ellos Frédéric Lordon [5].

Hacia una definición de la ilegitimidad de las deudas públicas

El concepto de deuda odiosa se ha aplicado desde la década de 1980 a la deuda de los países del Tercer Mundo. Su posible aplicación en el caso de la deuda de Grecia ha sido discutido. Se trata de un concepto que data de entre guerras. La primera definición pertenece a Alexander Sack, jurista ruso y profesor de derecho internacional en París, "deuda contraída por un régimen despótico (hoy diríamos "dictadura" o "régimen autoritario") para fines ajenos a los intereses de la Nación, a los intereses de los ciudadanos "[6]. El Center for International Sustainable Development de la Universidad McGill en Montréal dio, al principio de la década de 2000, una definición muy similar, más directamente en sintonía con la financiarización contemporánea. Las deudas odiosas son "aquellas que ha sido contratadas en contra de los intereses de los ciudadanos de un Estado, sin su consentimiento y con total conocimiento de causa por parte de los acreedores" [7]. Esta definición se aplica perfectamente a la deuda específica que pesa en Francia, tanto en los municipios, los consejos regionales, como en algunos hospitales, cuyos electos o directores acaban de formar una asociación para llevar a cabo acciones colectivas legales contra los bancos [8 ]. Fueron incitados por los bancos para comprar "productos estructurados", diseñados para facilitar por su alto rendimiento el financiamiento de proyectos de inversión difíciles en un contexto de transferencia de los gastos por el Estado hacia las regiones.

Estos instrumentos financieros opacos, convertidos  en "activos tóxicos" con la crisis de otoño de 2008, gravan los presupuestos. El hecho de que se hayan adquirido, ilustra a la perfección el hecho de que el fetichismo del dinero no sólo es característico de los comerciantes sino tambien arrastra el juicio de elegidos y adminstradores locales. Pero los bancos eran plenamente conscientes de los riesgos que les hacían tomar, el juego de casino en el que los hacían entrar. El suplemento del endeudamiento contratado por los municipios, debido a la compra de títulos podridos, constituye las "deudas odiosas".

El concepto más amplio de la deuda ilegítima me parece que correspondía más a la deuda de los países capitalistas avanzados, en particular los de Europa. Es también la postura de militantes del Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo (CADTM) [9]. Los factores que destacan con mayor frecuencia se refieren a las condiciones que llevaron a un país a acumular deuda elevada y a ponerse en manos de los mercados financieros. Aquí la ilegitimidad encuentra su origen en tres mecanismos: los elevados gastos que tienen el carácter de regalos hechos al capital; un bajo nivel de los impuestos directos (impuesto a la renta, el capital y los beneficios empresariales) y su progresividad muy baja; una evasión fiscal significativa. Se encuentran estos tres factores tanto en el caso de Grecia como el de Francia, y por supuesto todos los países ahora atacados por los fondos especulativos y por los bancos.

En el caso de Francia, la deuda se contrajo en 1982 por el regalo hecho al capital financiero durante las nacionalizaciones del Gobierno de Unión de la Izquierda. Su crecimiento se ha juntado después con el movimiento de la liberalización financiera, cuya primera fase de la década de 1980 estuvo marcada por altas tasas de interés real. El endeudamiento del Estado tiene su origen en la debilidad de los impuestos directos (impuesto sobre la renta y el impuesto de sociedades) y la evasión fiscal. En lugar de enfrentar a los grupos sociales que se benefician y que los utilizan, los gobiernos del Partido Socialista como los de la RPR-UMP, han "evitado" el problema de la manera más favorable al capital y a las fortunas. Pidieron prestado a aquellos que ellos renunciaban a fiscalizar.

El impuesto del capital y de los altos ingresos ha sido disminuido en un principio con cautela, después bajo el gobierno de Jospin (1997-2002), Raffarin (2002-2005) y de Villepin (2005-2007) de manera más decidida con la multiplicación de los nichos tributarios, antes de que Sarkozy no ponga en práctica, con el escudo fiscal [2007, Villepin había hecho un primer paso en esta dirección con la Ley de Presupuestos de 2006], los mecanismos que restituyan a los más ricos una parte del impuesto. El análisis de los orígenes de la deuda de Francia ayudará a identificar el concepto de deuda ilegítima y por lo tanto, a plantear la cuestión de su cancelación, no sólo desde el punto de vista económico, sino como tema político con fundamento ético.

Pero la ilegitimidad se basa también en la naturaleza de las operaciones de "préstamos" que hay que "honorar", para los cuales hay que pagar altos intereses y asegurar el rembolso. El requerimiento de pagar la deuda reposa, hay que repetirlo, de manera implícita en la idea de que el dinero, fruto del ahorro acumulado pacientemente por el trabajo duro, habría sido cedido.

Este es quizá el caso del ahorro de los hogares o de los fondos de sistemas de pensiones de capitalización. Pero no es el de los bancos o el de los Hedge Funds. Cuando ellos "prestan a los Estados" mediante la compra de bonos del Tesoro subastados por los Ministerios de Hacienda, se trata de sumas ficticias, cuya disponibilidad depende de la red de relaciones y transacciones interbancarias. La transferencia de la riqueza, la que nace del trabajo tiene lugar en otra dirección. La deuda y el servicio de los intereses son un componente de la "pompe à phynances" bellamente descrito por Frédéric Lordon en homenaje a Jarry y su Père Ubu. La naturaleza económica del dinero prestado es un factor de más que cuestiona la legitimidad de la deuda pública.

 

La auditoría de la deuda pública y su cancelación

El CADTM ha defendido siempre la necesidad de la auditoría de la deuda como un paso hacia su anulación. La auditoría tiene como objetivo identificar los factores que permiten caracterizar la deuda como ilegítima, así como ​​aquellos que justifican e incluso exigen, sin embargo, el reembolso de una parte de la deuda a determinados acreedores. Yo no estaba muy convencido hasta que los militantes griegos demuestran su alcance. Hasta el momento el único ejemplo de la auditoría es el llevado a cabo en Ecuador en 2007. Fue el resultado de una decisión gubernamental, el presidente de Ecuador, Rafael Correa (2007 -), que quería conocer las condiciones en que nació la deuda del país. La auditoría permitió al gobierno decidir la suspensión del pago de la deuda, constituida de títulos de deuda con vencimiento unos en 2012, los otros en 2030. Él obligó también a los banqueros, sobre todo los de América del Norte que tenían títulos, a negociar. Ecuador fue capaz de rescatar títulos por un valor de 3,2 miles de millones de dólares por la suma de un poco menos de mil millones.

Una situación similar a la de Ecuador es inconcebible en Europa. La reivindicación de moratoria inmediata y auditoría preparatoria para la cancelación debe dirigirse evidentemente a los partidos políticos durante las campañas electorales. Los militantes, tal vez incluso algunos dirigentes, serán sensiblesa ello. Sin embargo, no hay más que comités como los que nacieron durante la campaña de 2005 contra el proyecto de Tratado Constitucional Europeo o, más recientemente, sobre el tema de las pensiones, que puedan traer estas reivindicaciones. Hay un país donde se ha creado un comité nacional que permite a los comités locales constituirse: se trata de Grecia donde se ha establecido el Comité griego contra la deuda. Así es como definen sus objetivos [10].

 

 

AUDITORÍA DE LA DEUDA Y EJERCICIO DE LOS DERECHOS DEMOCRÁTICOS

 "El primer objetivo de una auditoría es clarificar el pasado (...). ¿Qué pasó con el dinero de tal empréstito, en qué condiciones el préstamo se firmó? ¿Cuántos intereses se ha pagado, a qué tasa, qué parte del principal ha sido ya devuelto? ¿Cómo creció la deuda sin beneficio para el pueblo? ¿Qué caminos siguieron los capitales? ¿A quiénes  sirvieron? ¿Cuánto fue desviado, para quién y cómo? Y también: ¿Quién ha pedido prestado y en nombre de quién? ¿Quién ha prestado y cuál ha sido su papel? ¿Cómo el Estado se ha encontrado comprometido, por qué decisión, tomada en calidad de qué? ¿Cómo las deudas privadas se convierten en "públicas"? ¿Quién ha comprometido proyectos inadecuados, quién ha empujado en ese sentido, quién se ha beneficiado? Delitos, incluso crímenes, han sido cometidos con ese dinero? ¿Por qué no se ha establecido las responsabilidades civiles, penales y administrativas?

(...) Una auditoría de la deuda pública no tiene nada que ver con su caricatura que la  reduce a una simple verificación de cifras realizada por contables rutinarios. Los partidarios de las auditorías citan siempre dos necesidades básicas de la sociedad: la transparencia y el control democrático del Estado y de los gobiernos por los ciudadanos. Se trata de necesidades que se refieren a derechos democráticos, completamente elementales, reconocidos por el derecho internacional, aunque constantemente violados. El derecho de los ciudadanos a observar los actos de aquellos que los gobiernan, de informarse sobre todo lo referente a su gestión, sus objetivos y motivaciones es intrínseco a la propia democracia, ya que emana del derecho fundamental de los ciudadanos a ejercer su control sobre el poder y a participar activamente en los asuntos públicos. (...) La necesidad continua de transparencia en los asuntos públicos adquiere, en la época del neoliberalismo el más salvaje y el de la corrupción desenfrenada - sin precedentes en la historia del mundo – una enorme importancia adicional. Se convierte en una necesidad social y política completamente vital.

El ejercicio de los derechos democráticos de los ciudadanos, considerados antaño como "elementales", es visto por los gobiernos casi como una declaración de guerra a su sistema por "los de abajo". Y, por supuesto, es tratada en consecuencia, de manera  muy represiva (...). La auditoría de la deuda pública adquiere una dinámica socialmente beneficiosa y políticamente casi subversiva. La utilidad de una auditoría no puede reducirse únicamente a la defensa de la transparencia y la democratización de la sociedad. Va mucho más allá ya que allana el camino para los procesos que podrían revelarse extremadamente peligrosos para el poder establecido y potencialmente liberador para la inmensa mayoría de los ciudadanos! En efecto, al exigir abrir y verificar los libros contables de la deuda pública, e incluso mejor abriendo y auditando los libros, el movimiento de la auditoría ciudadana se atreve "a lo impensable": entra en la zona prohibida, en el ‘sancta sanctorum’ del sistema capitalista, allí donde, por definición, no se tolera ningún intruso! "(subrayado en el original).

Así entendida, la reivindicación de auditar la deuda y, especialmente, su debut de puesta en marcha a través de la creación de comités, en tanto que instanacias populares donde las pruebas de la ilegitimidad serían reunidas y debatidas, constituirían una formidable herramienta de "redemocratización"[11].

Con respecto a los tenedores de la deuda pública, la salvaguarda del pequeño ahorro a menudo se plantea como un problema importante cuando no es como obstáculo decisivo. Ella no pondría ningún problema. En las declaraciones de impuesto directo, los bancos calculan casi al céntimo los importes asociados con las diferentes formas de ahorro de los hogares. Les serían garantizadas, ya que no representan más que una minúscula parte de las "deudas", reclamadas. La cancelación de las deudas públicas no puede evidentemente ser una medida aislada. Aquí, primero se pondrá el acento, muy  brevemente, en dos aspectos. El primero es la apropiación social de los bancos y su reconfiguración como forma de restaurar sus funciones básicas de creación de formas específicas y limitadas de crédito y ponerlas al único servicio de la economía. El segundo es la reconfiguración de la fiscalidad, que debe dejar de oprimir pesadamente sobre los asalariados y las capas populares. Los sindicatos, SNUI y Sud Trésor, tienen propuestas preparadas. Igualmente importante es la utilización que se hace de los impuestos, sean recaudados a nivel nacional o local. El control democrático del uso del impuesto se ha convertido en puramente formal.

De manera más general lo que está en juego es lo definido en este documento griego, es decir, la creación de una dinámica política en la que aquellas y aquellos que han mostrado en repetidas ocasiones, una alta capacidad de movilización verían la campaña por la cancelación como una cuestión esencial que condiciona el futuro. En Francia pero también en toda Europa, los asalariados se enfrentan a problemas cruciales de empleo y de precariedad. Su solución pasa por el control social de la inversión. No se puede seguir dependiendo de las estrategias de maximización de las ganancias de las grandes empresas. La satisfacción de las necesidades sociales urgentes tiene por contexto la crisis ecológica en todas sus dimensiones. Es esencial que se base en profundas transformaciones en los modos técnicos de producción tanto en la industria como en la agricultura. La financiación estaría asegurada por el impuesto y el crédito bancario controlado. La "sobriedad energética" y la desmercantilización serían los suplementos. La liberalización de cambios, cuyo coste ambiental es enorme, constituye una base del capitalismo financiarizado. El control social de la inversión permitiría la relocalización de muchas actividades y el acortamiento de cadenas de suministro, de producción y de comercialización. La cancelación de las deudas en los países en donde la gente se movilizaría para imponerla, crearía las condiciones para una verdadera "salida de la crisis".


Aprovechar la oportunidad de un combate en un conjunto de países

 La campaña contra la deuda no puede ser librada "por poder". El pueblo griego no puede llevarla a otros pueblos europeos. Las agencias de calificación no se ensañan todavía contra Francia; aquí no se sufre todavía diferencias de tasas significativas. La orden de "la deuda a honorar" no es un peso menor sobre la situación económica y social que sobre la vida política francesa. El gobierno y los dirigentes de la UMP y del Partido Socialista así como los partidos llamados centristas, repiten día tras día que la decencia obliga a los ciudadanos a que "acepten sacrificios" para que Francia pague sus deudas. Sólo se diferencian en la manera exacta de hacerlo, sobre la mejor policy mix. La deuda obstruye el futuro, el de las clases populares, por supuesto, pero también el de la sociedad en su conjunto. Organizar la campaña por la anulación no está fuera de la capacidad del movimiento social francés. La movilización de cientos de miles de personas que tuvo lugar el otoño pasado por las pensiones, coloca a las asociaciones,  los sindicatos y los partidos franceses en una situación de responsabilidad particular. La negativa de los trabajadores franceses a pagar la deuda podría sería también el apoyo internacional más eficaz que pueden prestar a los de Grecia, Portugal, Irlanda. Una campaña popular llevada a cabo por los comités por la moratoria inmediata y la auditoría de la deuda, prepararía el movimiento social para nuevos episodios de crisis financiera. Publicistas y responsables políticos que preconizan hoy la reestructuración de la deuda de Grecia e Irlanda están de acuerdo que los riesgos que destacan los opositores de esta medida son reales. La vulnerabilidad del sistema financiero europeo, incluso también el mundial, hace posible una nueva crisis. La quiebra de partes del sistema bancario no está excluida. En los países donde el pago de la deuda habrá sido cuestionado por el movimiento social, los trabajadores y los jóvenes interesados de distintas formas por las cuestiones "políticas" estarán allí preparados, por lo menos un poco.

Uno de los principales argumentos a favor de la salida del euro es que aquellos que apuestan por un movimiento social europeo persiguen una quimera. El desafío consiste en aprovechar la oportunidad para hacerlo nacer. Muchos países se enfrentan muy duro con el problema de la deuda. Otros, lo estarán tarde o temprano. Todos están sujetos a  políticas económicas y monetarias pro-cíclicas. Incluso la Confederación Europea de Sindicatos se ha visto obligada a desmarcarse de la Comisión Europea y del BCE. La oportunidad se ha creado para construir, entre los ciudadanos de los países europeos, una verdadera unión. La solución progresista no es la salida del euro. La solución es  ayudar a la convergencia de las luchas sociales y políticas llevadas a cabo hoy de manera dispersa hacia el objetivo de control social democrático común de sus medios de producción e intercambio, y por tanto también del euro. "Aprovechar los bancos!" Sí, en todos los países donde el movimiento social va a tener la fuerza, sí, incluyendo el BCE en su número.

La campaña por la cancelación de las deudas publicas europeas debe acompañarse, por supuesto, por la cancelación de la deuda de los países del Sur en manos de bancos y fondos de inversión europeos. Para los pueblos de los países de Europa esta campaña es un paso obligado y también un trampolín. Paso obligado, ya que ninguna política, sea poco progresiva en el plano social como en el plano de la ecología, no puede llevarse a cabo ni ninguna gran inversión hace tanto como que continúe la sangría del servicio de los intereses. Trampolín, ya que una victoria arrancada en este campo sería un terremoto para el capitalismo mundial. La cancelación de la deuda cambiaría sustancialmente el equilibrio político de poder entre trabajo y capital. Liberaría los espíritus en "la medida de lo posible." Cuando una oportunidad como ésta se presenta, ¿no deberíamos aprovecharla?

 

François Chesnais


[I] Robert Guttmann, How Credit-Money Shapes the Economy, ME Sharpe, Armonk, Nueva York, 1994, página 33.

[Ii] FMI, Rapport sur la stabilité financière dans le monde, Nota interna, Actualidad de los mercados, enero de 2011. (www.imf.org/external/french/index.htm)

[iii] FMI, Global Financial Stability Report, abril de 2011, Capítulo 1, Cuadro 1.1.


[iv] Propuestas de José Viñals citadas por Martine Orange, Mediapart, 15 de abril de 2011.


[V] Frédéric Lordon, "no destruir los bancos, aprovecharlos!"
La pompe à Phynance, blog.mondediplo.net/2010-12-02


[vi]
http://www.cadtm.org/Dette-odieuse/

[vii] Véase Global Economic Growth Report, Toronto, julio, 2003.


[viii] "Préstamos tóxicos: los electos se alían para atacar a los bancos", Le Monde, 9 de marzo de 2011.


[ix] Ver Eric Toussaint, "Frente a la deuda del Norte, algunos caminos alternativos",
www.cadtm.org/, 19 de enero de 2011.

 

[X] Yorgos Mitralias, "Frente a la deuda: el apetito llega auditando ...!" 12 de abril de 2010 (www.cadtm.org/). El autor es el principal promotor del Comité griego en contra de la deuda.


[xi] Por oposición a la desdemocratización nacida del neo-liberalismo, ver Wendy Brown, Les Habits neufs de la politique mondiale, traducción de Christine Vivier, Les Prairies ordinaires, París, 2007, así como Pierre Dardot y Christian Laval, La nouvelle raison du monde, Essai sur la société néolibérale, La Découverte, París, 2009, páginas 457-468.Escolta

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