UN VOTO POR ALTERNATIVAS CONTRA LA CRISIS CAPITALISTA
La crisis económica capitalista recorre todo el mundo y sacude con una gravedad especial al Estado español. 5 millones de personas en paro, decenas de miles de familias desahuciadas, casi la mitad de los jóvenes sin empleo, recortes en sanidad y educación que amenazan conquistas y derechos que costó mucho lograr, unas políticas de austeridad que prolongarán aún más el sufrimiento de las familias trabajadoras.
La crisis arrastra con todo y también con los gobiernos que pretenden gestionarla adaptándose a la ley de los mercados, es decir a los intereses de los banqueros, los especuladores y las multinacionales.
El gobierno Zapatero respondió a la crisis de la peor manera posible. Primero negándola y después adaptando su discurso y sus medidas a las decisiones impuestas por la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional. Supuestamente para “salvar a España” no quedaba otra salida. Sus políticas han llevado al país a una profunda y larga crisis.
Durante los últimos meses miles, centenares de miles de personas han salido a la calle, han luchado, están luchando contra la crisis. Hace poco más de un año, el 29 de septiembre, se fue a una huelga general contra una reforma laboral que se ha demostrado inútil para generar empleo.
Por toda la geografía se ha luchado contra los cierres de empresas, contra los recortes en sanidad y educación, el movimiento del 15M ha logrado revolucionar muchas de las conciencias y las propuestas necesarias para transformar esta sociedad. Todavía ha sido insuficiente, pero la lucha seguirá y acabará dando resultados.
Las elecciones del 20-N son también una ocasión para luchar. Las instituciones están desprestigiadas por su incapacidad para responder a la crisis, por su burocratismo o por su corrupción.
“No nos representan” se grita en las acciones que convoca el 15M. Y tienen toda la razón, pero no es cierto que se pueda pasar de ellas. Vale la pena recordar aquel dicho: “tú puedes pasar de la política; pero la política no pasará de ti”. Tiene importancia quién y cómo gane las elecciones así como las políticas que pondrán en práctica. Por eso hay que participar, hay que elegir. Rebélate. No calles, no dejes que otros decidan por ti, sean los mercados, los políticos profesionales o los corruptos y especuladores.
El fracaso del zapaterismo
Las elecciones del 20-N anuncian un cambio de ciclo en la vida política del país. Será el fin del zapaterismo, de una etapa política que empezó hace 8 años con muchas promesas e ilusiones.
Todavía se oyen los ecos de aquel “No os fallaré”, pero a la hora de la verdad no sólo falló sino que aceptó sumiso las decisiones de los mercados y tomó medidas abiertamente en contra de las necesidades de la clase trabajadora y la población más necesitada. Empezó su mandato retirando las tropas españolas de la agresión imperialista a Irak y la ha acabado aceptando, sin siquiera pasar trámite parlamentario, la cesión de la base de Rota a la marina norteamericana.
En el haber de su mandato hay que registrar la conquista de ciertos derechos, matrimonio homosexual, ley contra la violencia de género, mejora de la ley de aborto, ley de dependencia, etc., pero que al final han resultado insuficientes para lograr un resultado positivo de su gestión, lastrado por sus políticas económicas de aceptación de las tesis de la Unión Europea, el FMI y los llamados mercados que tan duramente están afectando a las familias trabajadoras.
Las propuestas de la derecha no van a resolver la crisis
El partido de la derecha se presenta como virtual ganador más por el fracaso del zapaterismo que por sus propuestas o iniciativas. Lo difícil es saber lo que propone en concreto, pero lo podemos apreciar a través de las políticas que aplica en las comunidades autónomas que gobierna.
Miremos en la Comunidad de Madrid la política que aplica Esperanza Aguirre recortando dinero para la enseñanza pública y dándoselo a la privada. Leamos lo que pide la patronal madrileña, copago en la sanidad, apoyo a la educación privada, suprimir impuestos, sobre todo a las empresas y a los ricos, abaratar el despido y prolongar los contratos basura, disminuir la representación sindical y recortar el derecho de huelga…Todo un programa de recortes de derechos y de hacer recaer aún más la crisis sobre las clases trabajadoras.
Ese programa no será capaz de crear puestos de trabajo. ¡Esa es la gran mentira! Es un programa para crear más desigualdad, para trasvasar más rentas de trabajo a rentas del capital, para que los de abajo paguen aún más y para que los de arriba sean aún más ricos. ¡Ese es el verdadero programa de la derecha española!
La derecha catalana representada por CiU ha tomado ventaja en la aplicación de esa política. Los recortes en la sanidad pública la están llevando al colapso. Reducción de camas, servicios y asistencia, reducciones salariales…La aplicación de esas políticas de recortes está demostrando que no crean puestos de trabajo, que aún destruyen más. Catalunya ha sido una de las comunidades donde el paro crece más desde que gobierna CiU.
Políticas contra la crisis
Por eso hay que cambiar de políticas. Ya hemos probado la dura medicina de las políticas impuestas por el gobierno Zapatero. No queremos probar el aceite de ricino que nos quiere hacer tragar el PP.
Las medias urgentes, de emergencia, que se necesitan son bien claras y precisas:
Lucha contra el paro: medidas para repartir el trabajo. Inversiones para obras públicas. Plan de choque para crear empleo para los jóvenes.
Vivienda digna: miles de familias están desahuciadas. Suspensión de los desahucios de las personas en paro. Dación en pago para liberarse de la hipoteca.
Crédito: crear una banca pública con las cajas nacionalizadas. Control de los bancos para impedir la especulación y para que el crédito llegue a familias y pequeñas empresas. Los beneficios deben revertir a la sociedad y no a los accionistas.
Fiscalidad: que paguen los que más tienen. Lucha contra la economía sumergida, contra los paraísos fiscales y el fraude fiscal, unos 42.000 millones por este concepto y unos 28.000 millones más que en los últimos 10 años se rebajaron en impuestos a los más ricos.
Defensa de lo público: la enseñanza y la sanidad son necesidades públicas que deben mantener su calidad y ser universales. La economía debe estar al servicio de la mayoría no de una minoría de ricos y poderosos.
Democracia: no queremos que en la práctica gobiernen los mercados que nadie ha elegido. Los diputados y los gobernantes deben ser revocados si los votantes lo deciden. No deben tener privilegios.
Para ponerlas en práctica se necesita decisión, no tener miedo a los ricos y a los poderosos.
Derecho a decidir: los pueblos tienen derecho a decidir su propio futuro y sus relaciones con los demás. En el País Vasco, en Catalunya, en Galicia… existe un movimiento profundo que exige ese derecho. La Constitución de 1978 está agotada. Se necesita un nuevo impulso democrático que garantice el ejercicio del derecho a decidir.
Unidad, unidad
La fuerza de la gente está en la movilización y el día 20 en el voto. La fuerza está en que la mayoría de la gente es el 99% y sólo un 1% concentra el poder y la riqueza.
Promover la abstención, e incluso el voto en blanco es un error político que no favorece de ninguna manera a la población trabajadora. La abstención desmoviliza y desmoraliza. Otro error lamentable es empecinarse en promover candidaturas que no contribuyen a la unidad de las fuerzas de la izquierda.
La unidad es crucial para conseguir formar representación política en el Parlamento, frente a la marea azul conservadora e involucionista del PP y la sumisión del PSOE a los poderosos. Las negativas a tejer experiencias unitarias por parte de Equo, o también de la Izquierda anticapitalista, debilitan la necesidad y la posibilidad de reforzar la izquierda y fomentar la coherencia política a la izquierda del PSOE.
Lucha y vota
Las militantes y los militantes que se agrupan en la tendencia La Aurora-POR somos activistas que estamos presentes en las luchas del movimiento obrero y de los movimientos sociales. Luchamos contra el capitalismo y la desigualdad. Somos partidarios/as de una sociedad solidaria, libre e igualitaria que llamamos socialismo.
Participamos en Izquierda Unida y EUiA porque queremos lograr el máximo de unidad de la izquierda para enfrentarnos a los poderosos.
Por eso nuestro voto es para Izquierda Unida y en Catalunya para la coalición ICV-EUiA.
En Euskal Heria ese proceso de unidad está hoy representado por la coalición Amaiur, un acuerdo entre la izquierda abertzale y otras organizaciones y tendencias que defiende el derecho a decidir y una respuesta social y de izquierdas frente a la crisis.
2 de noviembre 2011
Partido
Obrero
Revolucionario
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