En estas elecciones se presenta la candidatura Anticapitalistas impulsada por Izquierda Anticapitalista que logró superar las antidemocráticas imposiciones de la ley electoral. Tienen todo el derecho democrático a presentarse pero es conveniente debatir el lugar y oportunidad de esa candidatura.
La necesidad de sumar fuerzas, de poner por delante la unidad contra la derecha y contra las políticas neoliberales es un valor añadido en una situación como la actual, de grave crisis económica, de ataques a derechos y de dificultades de la clase trabajadora para responder. La izquierda que se opone a las políticas neoliberales está formada por variadas tendencias y/u opiniones políticas que tienen como punto en común esa oposición y la búsqueda de alternativas de cambio, más o menos radical, más o menos revolucionario, a la actual sociedad capitalista.
Estas elecciones era una ocasión para encontrar los puntos de confluencia que permitieran sumar y no restar, multiplicar y no dividir. Así lo entendemos nosotros y lo intentó Izquierda Unida. En su momento se propuso a Izquierda Anticapitalista, y también a Equo, llegar a un acuerdo electoral y también de frente común para responder al giro a la derecha que anuncian las urnas. La respuesta fue negativa. Otra oportunidad perdida.
Claro que toda tendencia política tiene derecho a elegir el camino que considera necesario, pero en esta ocasión es un error presentar una candidatura que sabe que va a tener unos resultados más que limitados, que divide y limita las posibilidades de reforzar posiciones de izquierda.
Se suele decir que las diferencias de programa o de propuestas no han dejado otra alternativa. No es cierto. Si se trata de tendencias distintas seguro que hay matices, formas o propuestas diferentes, pero en este caso había las condiciones para llegar a una confluencia. Sencillamente no se ha querido.
También se pueden encontrar excusas para decir que el acuerdo no fue posible. Una de ellas es la que explica Izquierda Anticapitalista. Dice: “Ésta (IU) nunca realizó un balance mínimamente crítico de su paso por gobiernos como los de Catalunya, Asturies, Baleares o los de ciudades emblemáticas como Sevilla o Gijón… Sin balances críticos, la historia se repetirá”. Pero estamos hablando de un acuerdo electoral no de una petición de matrimonio, ni de formar una única organización. ¿Hasta dónde habría que realizar un balance crítico? ¿Quizás hasta la traición de la revolución rusa?
Otro de los argumentos utilizados ha sido que “Izquierda Unida, por más que quiera presentarse como tal, no es considerada una alternativa por la mayoría de la izquierda social y política”. IU pretender ser una alternativa, ni lo es ni se considera. Y eso como hay que entenderlo ¿Cómo que Izquierda Anticapitalista si lo sería?
Nuestra organización, la tendencia La Aurora-POR, forma parte de IU y defiende, en el interior y en el exterior, un balance más que crítico con la presencia en los gobiernos y con la política que se hace en las instituciones, pero eso no impide ni reconocer los avances realizados, ni que trabajemos para reforzar la unidad, en sus diferentes componentes, y para plantear propuestas y debates que mejoren las perspectivas de la izquierda.
La experiencia del NPA
El NPA (Nuevo Partido Anticapitalista) de Francia es una experiencia que los revolucionarios seguimos con todo interés. Sus éxitos han animado a militantes y tendencias de toda Europa. En la actualidad se encuentra en una seria crisis y sus expectativas militantes y electorales se están reduciendo. Este artículo no pretende entrar en ese balance sino subrayar uno de los aspectos que, a nuestro entender, han limitado su avance y lo han llevado a la actual crisis.
El NPA ha rechazado en diferentes ocasiones un frente a la izquierda del Partido Socialista, un acuerdo con el PC francés, con una tendencia de izquierdas del Partido Socialista, con otra tendencia surgida del NPA y otras asociaciones. Su argumento es similar al que utiliza Izquierda Anticapitalista, pedir que las otras organizaciones juren y perjuren que no acordarán nada con los socialistas.
Es lo que se dice poner el carro delante de los bueyes. Reforcemos primero la izquierda, derrotemos a la derecha, critiquemos las políticas neoliberales, digamos lo que nosotros haríamos, pero no rompamos la unidad pidiendo algo a lo que los otros no se quieren comprometer. Esa política ha llevado al NPA a presentarse solo en las próximas elecciones francesas, mientras que se conformaba una alianza a la izquierda de los socialistas, una especie de IU a la francesa.
En el Estado español se repite el mismo error.
Se abstienen en Euskadi
La posición que han tomado en Euskadi roza lo grotesco. Leemos en un comunicado: “En Antikapitalistak no nos sentimos representados por los proyectos de coalición que se están desarrollando en Euskal Herria, en la que participan partidos o grupos que han gobernado hasta no hace mucho tiempo la comunidad autónoma vasca, y que no han realizado la más mínima autocrítica de las políticas neoliberales que han sido aplicadas por los gobiernos de los que formaban parte.
No creemos que esa sea la ALTERNATIVA ANTICAPITALISTA que Euskal Herria necesita”. El mismo discurso sobre las autocríticas, con la particularidad que, después del abandono de la actividad armada de ETA, el proyecto de Amaiur reúne a prácticamente toda la izquierda vasca en una alianza con otros sectores sociales que puede encabezar la mayoría del país y abrir un nuevo escenario político y social. Y no solo no participan sino que ni siquiera llaman a votar. Sencillamente se abstienen, o sea pasan.
¡Pues vaya alternativa van a construir!
Miguel Salas
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