El descalabro del PSOE ha sido la consecuencia directa del giro neoliberal impuesto tras el 10 de mayo de 2010, subordinando su autonomía política a los dictados del BCE y de las oligarquías europeas. Se abre una batalla de balance dentro del propio PSOE, cuyo escenario principal será el Congreso de febrero.
A través de los contactos con los compañeros del PSOE, PSC y, sobre todo, UGT hay que intentar por todos los medios socializar al conjunto de la izquierda ese debate y proyectarlo sobre el Congreso. La acumulación de fuerzas social exige una política de movilización unitaria que implique también a la base social del PSOE, pero con un debate abierto y franco sobre las consecuencias de un desastre electoral sin precedentes desde 1978, con el objetivo de alentar la aparición de alas izquierdas que vayan comprendiendo paulatinamente, mediante la resistencia social, la necesidad de una conflictividad sostenida en el tiempo contra el proyecto de austeridad neoliberal.
Históricamente, tras sus derrotas electorales, las bases y los aparatos de los partidos socialdemócratas europeos tienden, en muchos casos por razones oportunistas de reconstrucción propia, a enfrentarse desde su tejido social a la derecha. De ahí la importancia una vez mas de las políticas de frente único, no solo por razones tácticas para la resistencia, sino para favorecer la comprensión política entre los militantes social-demócratas de las consecuencias estratégicas de construir una alternativa a la derecha desde la movilización.
Preveemos que el debate se produzca dentro del PSOE, para "recuperarlo" de unas direcciones responsables del "zapaterismo" y del "rubalquismo". Sin la experiencia de los limites de esa propuesta no se abrirá el debate de la necesidad de construir otra izquierda. Aunque, como en otras ocasiones y dado el nivel de politización de las bases del PSOE, el debate comience como un conflicto entre aparatos -en este caso de un Ferraz "rubalquista" contra las federaciones "rebeldes", el objetivo de la izquierda debe ser politizarlo y llevarlo a un debate de ideas sobre el balance del zapaterismo y la necesidad de romper con él para alentar la resistencia social y construir un nuevo bloque hegemónico de la izquierda.
Los resultados de IU, ICV-EUiA, Equo-Compromis, por un lado, y de las izquierdas nacionalistas Amaiur, ERC, BNG, por otro, aunque reflejan la incapacidad previa de avanzar en políticas de frente amplio -como las propuestas por Llamazares o nuestra tendencia- antes de las elecciones, permiten ahora relanzar el debate de la necesaria acumulación de fuerzas institucional para apoyar la resistencia social y reconstruir la izquierda. En este sentido, debemos difundir la experiencia positiva de construcción del Bloco portugués y del Front de Gauche francés frente a las tentaciones sectarias autoproclamativas o las pretendidas ventajas de un "apoliticismo" que existen en sectores del 15-M.
Es probable que el escenario más positivo sea la formación de varios grupos parlamentarios, uno de la izquierda federalista y varios de la izquierda soberanista, que deben establecer políticas unitarias de actuación para impulsar la agenda social en sus territorios y a nivel de todo el estado, evitando al mismo tiempo que la defensa del "derecho a decidir" les separe, en vez de unirles. Nuestro llamamiento de voto en las elecciones respondía a esta lógica de reconstrucción de la izquierda desde sus dos principales componentes, buscando su aproximación y la influencia en los sectores autocríticos socialistas.
Hemos comenzado a situar a nuestra tendencia política e ideológica en esta perspectiva desde nuestro último Congreso. Pero para poder avanzar necesitamos también dar un salto tanto en su reforzamiento organizativo, finanzas, publicaciones, como en una renovación generacional y de acumulación de fuerzas que solo se podrán conseguir participando activamente en la resistencia social.
A pesar de las experiencias negativas del pasado y de la orientación política sectaria de algunos sectores, que ha terminado en el fracaso electoral de Anticapitalistas, consideramos una necesidad el debate y la acumulación de fuerzas marxistas revolucionarias, hoy desperdigadas en multitud de pequeños grupos. Ello es especialmente urgente en Euskal Herria, en el marco del trabajo de tendencia en Amaiur. A partir del balance de las elecciones y de las tareas del período abierto, propondremos a las otras organizaciones y grupos marxistas revolucionarios un diálogo en este sentido.
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