El escenario político ha cambiado. La crisis económica arrecia. El PP dispone de mayoría absoluta, además mayoría de CiU en Cataluña. Corresponde a Izquierda Unida (IU), y a todas las organizaciones de la izquierda un cambio profundo para enfocar la nueva situación.
La tarea actual e ineludible de cualquier organización trabajadora y de las izquierdas es la unidad, con la confluencia en la acción y la movilización contra el PP (CiU, PNV, y UPyD), para hacer frente a las políticas de austeridad y recortes del euro de la UE, con el tándem alemán francés de Merkel y Sarkozy.
El reto está planteado en construir una izquierda de apertura, participación y confluencia compartida. Esta labor necesita ser profunda e inclusiva, sin exclusiones por criterios de lo que se ha hecho o lo que se ha dejado de hacer. La memoria social y política es obligada, pero la movilización de la masa social ciudadana trabajadora necesita de todas las fuerzas y segmentos sociales en clave unitaria y combativa.
El PSOE se ha hundido en las elecciones y ha sufrido un tremendo golpe, le va a costar desprenderse de las políticas neoliberales que benefician al país pero que sellan la involución en las condiciones de vida trabajadoras, y no evitan la miseria de las cinco millones de personas en el paro. El apoyo electoral con siete millones en votos no auguran que se vaya a tocar suelo y a remontar, ni mucho menos a liderar el nuevo tiempo contra el PP. Esa izquierda hundida y desencantada está amordazada y atenazada por su incapacidad en ofrecer unas políticas distintas a las impuestas por la UE.
Izquierda Unida ha conseguido dar un paso adelante y romper con una década de paulatino retroceso electoral. El avance lo ha realizado con una coalición en la que participan trece organizaciones, en la que han conseguido la elección de 11 personas diputadas (7 de IU, 2 de ICV, 1 de EUiA, 1 de CHA). La coalición estatal en torno a IU ha tenido la expresión de sendas coaliciones con IU-Los Verdes (7), ICV-EUiA (3), CHA-IU Aragón (1).
Esta coalición en torno a IU es una nueva realidad política. En tanto que actora con proyección parlamentaria lo primero que tiene planteado es asegurar coherencia política con las expectativas generadas con su existencia, desde las propuestas trabajadas en sus Foros de refundación, en las Mesas de convergencia social y ciudadana, y en el programa de la "7 revoluciones" de la Convocatoria social abierta.
Esta coherencia política es la que a su vez puede permitir obtener credibilidad. Este proceso se operará desde cualquier acción social y sindical en la calle y las empresas, a la práctica política en consistorios y parlamentos, incluida la oposición en las Cortes.
IU y la coalición con su grupo parlamentario han de dialogar sin prevenciones con lo que representa el lema "No nos representan", el de "Fuera privilegios de políticos y banqueros", y el "Le llaman democracia pero no lo es".
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