¿Que hacer por el empleo?
23 de Diciembre de 2011
¿Que

Propuestas Sindicales

No hay medidas más urgentes que las que faciliten crear puestos de trabajo y reducir la lacra social de 5 millones de parados. Los dirigentes políticos declaran que esa es su primera prioridad pero las medidas que toman, siguiendo los parámetros neoliberales, son solo recortes y recortes que aún aumentan el paro y reducen los derechos. Dicen luchar contra el paro y despiden gente o no renuevan los contratos temporales. Hablan del paro pero cierran el grifo de las inversiones o de las obras públicas. Es evidente que se necesitan otras políticas.

Respondiendo a esta grave situación CCOO ha lanzado la propuesta de un Pacto por el Empleo con el gobierno, la patronal y los partidos políticos. Se proponen una serie de medidas, como un pacto de rentas que implique el control de los precios (gas, electricidad, transporte, alimentos básicos, etc.) y la limitación de los beneficios empresariales y una política de reinversión. También un acuerdo sobre política fiscal que implique la lucha contra el fraude y la economía sumergida así como recuperar el impuesto sobre patrimonios, imponer un impuesto sobre las entidades bancarias y el control sobre las SICAV…

Se defiende sanear el sistema financiero para que se genere crédito a la sociedad, se establezca una tasa sobre las transacciones financieras y se controlen los abusos sobre intereses y operaciones en Bolsa. Se exigen medidas para crear empleo para los jóvenes y para el acceso a una vivienda digna y la defensa del Estado del Bienestar, especialmente en lo que concierne a sanidad y enseñanza.

Son propuestas precisas, que responden desde la izquierda a la grave situación en la que nos encontramos. Sin embargo, tienen el contrapunto que desde el otro lado, el de la patronal y el gobierno, lo que están pensando va en dirección contraria a las que propone el sindicato. En vez de un pacto de rentas y un control sobre los beneficios empresariales están rebajando el sueldo a los funcionarios y pretenden congelar los salarios en las empresas privadas.

En cuanto a la fiscalidad lo que estamos oyendo es que habría que subir el IVA (que afecta más a las rentas más bajas) ninguna medida para luchar contra la economía sumergida ni reinstaurar el impuesto sobre el patrimonio. A Rajoy y los suyos ni se les ocurre imponer una tasa a la banca ni a las transacciones financieras y así con el resto de las propuestas sindicales.

La movilización

Ante esta disyuntiva la propuesta de Pacto por el Empleo puede quedar en buenas intenciones. En lo que Rajoy piensa, y ha dado como plazo el 7 de enero, es en un pacto que acepte sus políticas neoliberales: recortes y política de austeridad, una nueva reforma laboral, subida de impuestos indirectos, más facilidades para los empresarios, etc. etc.

Para poner en práctica las propuestas de CCOO habrá que cambiar la correlación de fuerzas, habrá que imponérselas al gobierno y la patronal, y eso necesitará de la movilización. Pretender, como intentará Rajoy, un pacto en “frío” sólo ayudará a las intenciones de la patronal y el gobierno. Hasta para negociar se necesita la presión de la calle. Para lograr un cambio de políticas, para acercarse a las propuestas sindicales, se necesitará ejercitar mucho el músculo de la movilización, habrá que convencer a la población trabajadora de que será la lucha quien pueda generar otras condiciones para crear puestos de trabajo e impedir que continúen los recortes.

Mal ejemplo

“Qué hacemos aquí” afirmaron algunos miembros de la Ejecutiva de las CCOO de Catalunya al participar en un acto en el que se iba a firmar el Acuerdo Interprofesional de Catalunya (AIC) Estaban presentes los secretarios generales de CCOO y UGT, el de la patronal catalana y el president Artur Mas. En un momento en el que el govern de la Generalitat está imponiendo duros recortes en sanidad y a los trabajadores de la Administración el acto podía servir para denunciar tales políticas, pero ni siquiera eso hicieron los dirigentes sindicales. Sí lo utilizó el jefe de la patronal que alabó en su discurso las políticas de CiU.

Si la negociación y el acuerdo es necesario en la práctica sindical no es de recibo ni cualquier acuerdo ni en cualquier situación. Y el AIC no es un acuerdo que mejore las condiciones y perspectivas de la clase trabajadora.

Valorándolo vemos lo siguiente: Que la casi totalidad de aspectos positivos de la AIC son declarativos o están planteados en términos de "se considera conveniente", "sería positivo", etc. La pretensión de que la AIC sirva para orientar la negociación colectiva es ilusoria, porque las patronales sectoriales no harán caso a Fomento. No se consiguen elementos positivos tangibles. Ni siquiera servirá para que la CEOE cambie de chip, pues están en la línea de decirle al nuevo gobierno del PP qué reformas debe hacer.

En salarios, se acepta que el IPC deje de ser la referencia central y pase a ser un elemento más a considerar entre otros (evolución económica, costes, etc.) Al perder la referencia del IPC se renuncia al mantenimiento o mejora del poder adquisitivo.
Además, este acuerdo dificulta la confluencia con otros sectores sociales en la dura lucha que nos espera para defendernos de los recortes sociales. La verán como una opción para una concertación inútil (la política del "mal menor", sin minorizar realmente ningún daño) y una renuncia a la movilización.

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